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Por una infraestructura más inclusiva: cómo la contratación abierta está contribuyendo a garantizar el acceso a las obras públicas en los barrios informales de Buenos Aires

Photo: Delivery of new homes in Villa 31. Government of the City of Buenos Aires

Resumen

  • Reto: En las villas, los barrios informales de la Ciudad de Buenos Aires, las calles no tenían nombre, no existían alcantarillas, desagües pluviales, red de agua potable ni otros servicios básicos lo que invisibilizaba a sus 40 mil habitantes.
  • Estrategia de contrataciones abiertas: Organizaciones de la sociedad civil y vecinos usaron el acceso a la información y los datos abiertos como una herramienta para mejorar la participación e inclusión en el desarrollo de las obras. Además hicieron incidencia basada en evidencia para mejorar el acceso a los servicios públicos y opinar sobre cómo se gastan 300 millones de dólares en planes de inversión.
  • Resultados: La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) apoyó a los vecinos de la Villa 31 a conocer y usar las distintas herramientas y espacios existentes para poder acompañar la implementación de las obras públicas y alertar sobre diversos problemas. ACIJ recolectó la información sobre las obras en el barrio, permitiendo que esta evidencia generara un diálogo fructífero entre los habitantes del barrio, la sociedad civil y el Gobierno de la Ciudad para entregar las obras más urgentes. Como resultado, se decidió reforzar las áreas de evaluación y monitoreo, y crear una unidad centralizada para consolidar la toma de decisiones basadas en datos y aumentar la disponibilidad de información sobre las obras de la Villa 31. Este modelo de trabajo de monitoreo ciudadano que arrancó en la Villa 31 se está expandiendo al resto de los barrios informales, alcanzando más de 200,000 habitantes.

“Cuando a uno le preguntan en qué lugar vive o la dirección, ya puedo decir dónde estoy viviendo, (…) puedo decir Pasaje Iquique”, recuerda una mujer de unos 20 años que habla a cámara mientras dos operarios instalan señales con el nombre de las calles. A los pocos segundos, una segunda mujer entra en escena y cuenta una situación similar: “Antes, cuando mandaba mi currículum, tenía que poner ‘Villa 31’ y hoy ya puedo poner el número de mi casa”.

Estas dos personas viven en un lugar emblemático de la Ciudad de Buenos Aires: la Villa 31, un asentamiento de cerca de 72 hectáreas y 40 mil habitantes. Está ubicada al lado de la estación de trenes de Retiro y entre dos de los barrios más ricos de la ciudad. A pesar de ello, durante mucho tiempo sus calles no aparecían en Google Maps y las ambulancias y los bomberos pocas veces ingresaban. En muchos sectores no existían alcantarillas, desagües pluviales ni red de agua potable.

Pero la situación está cambiando. Entre el 2016 y 2021 en la Villa 31 se han invertido más de 33,000 millones de pesos argentinos (alrededor de 291 millones de dólares). Hoy, aunque todavía existe un largo camino por recorrer, el Gobierno de la Ciudad instaló 17 kilómetros de infraestructura nueva, creó una red distribuidora de agua, construyó más de 1,200 viviendas y realizó mejoras en más de 2.100 viviendas existentes.

Entender la inversión pública en la Villa 31

Desde el 2017, el Gobierno incluyó más de 1,100 proyectos en BA Obras, el 51% del monto invertido, como parte de un programa masivo de infraestructura del Gobierno de la Ciudad. Esto hace que la herramienta sea el primer punto de información para conocer las obras de la Villa 31, su estado y los contratos asociados a cada una de ellas.

La pandemia develó cómo los problemas de infraestructura en las villas afectaban la calidad de vida y la salud de los habitantes. Para entender si las obras que se hicieron en el lugar fueron efectivas para sus beneficiarios, en 2021 la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) analizó los datos de  BAObras, una plataforma interactiva, basada en datos abiertos, donde el Gobierno local reúne la información de las obras de infraestructura que realiza antes de compartir la información con la comunidad y promover su participación en la toma de decisiones.

Pero obtener una visión completa de los datos no fue fácil, explica Rosario Fassina, coordinadora del Programa Derecho a la Ciudad de ACIJ. Tuvo que rastrear la información a través de los diversos mecanismos por los cuales se financian las obras y la gran cantidad de agencias de gobierno que intervienen. 

Examinando los datos de BAObras, el equipo de ACIJ encontró 53 proyectos en el barrio desde el 2017, la mayoría de ellos relacionados con el espacio público (32%) y la construcción de viviendas (20%), por un monto total de más de 16,000 millones de pesos argentinos (145 millones de dólares, aproximadamente), casi la mitad de lo invertido entre 2016 y 2021. Del total, el 22% de las obras en la Villa fueron realizadas por cooperativas (6% de los fondos) y el 60% de los proyectos correspondían a licitaciones públicas. Por medio de solicitudes de acceso a la información pública, ACIJ identificó 17 proyectos adicionales que no estaban en BAObras.

Los datos presentan algunos desafíos en cuanto a la calidad y cobertura. Los proyectos no incluyeron el número de beneficiarios, lo que hace difícil medir su impacto directo en la calidad de vida de las personas. En el caso de las obras implementadas por cooperativas, la falta de información sobre las personas que forman parte de ellas y las personas contratadas dificulta monitorear si los proyectos cumplen con un cupo de habitantes de la Villa que, de acuerdo a la normativa, deben ser contratadas para su realización.

Las vecinas sobre los nuevos nombres de las calles

De la información al empoderamiento de los habitantes

Con esta información en la mano, ACIJ logró desarrollar un programa exitoso de participación ciudadana para llenar los huecos de información con la información generada por los habitantes y monitorear el progreso del plan de urbanización de la ciudad.

Esta estrategia se centró en cruzar la brecha de información entre los diferentes actores y retroalimentar espacios como el Consejo de Gestión Participativa, un órgano donde 25 referentes del barrio se reúnen mensualmente, junto a funcionarios del Gobierno y organizaciones de la sociedad civil, para dialogar sobre los proyectos que se realizan en la villa.

La información generada por ACIJ empoderó a representantes del barrio para participar en estas reuniones desde una posición informada. La evidencia y los datos permitirán a los habitantes del barrio fundamentar sus reclamos y crear nuevos puentes con funcionarios. Participar con mayor información en estos encuentros es muy importante en un lugar donde el sentido de pertenencia es muy fuerte. Olivera opina de modo similar: “En un proceso de urbanización es clave la participación (…). Hay que escuchar a la población porque la población es la que vive acá”.

“En un proceso de urbanización es clave la participación (…). Hay que escuchar a la población porque la población es la que vive acá.”

Algunos resultados del análisis de BAObras también se utilizarán para crear visualizaciones en la plataforma Caminos de la Villa, una herramienta que ayuda a los vecinos del barrio a explorar los procesos de urbanización en curso y reportar problemas.

Del diagnóstico a la acción

El diálogo con el equipo de BAObras y los oficiales de la ciudad generó cambios en la dirección y monitoreo de los proyectos de desarrollo urbano. 

ACIJ está trabajando directamente con el equipo de BAObras para completar los vacíos de información e incorporar las obras faltantes que fueron identificadas por el trabajo liderado por ACIJ y pensar en nuevas formas de acercar la plataforma a las personas para que permita el monitoreo de los proyectos. ACIJ y BAObras también están explorando cómo crear más espacios de encuentro y recibir retroalimentación de los vecinos. 

Este trabajo, con foco en la Villa 31, posibilitó abrir un nuevo canal de diálogo, tanto con los funcionarios de BAObras como de Integración Sociourbana del Gobierno de la Ciudad. “Este proyecto nos permitió tener una conversación desde otro lado. Les mostramos el informe que hicimos, nos sugirieron cómo mejorar algunas cosas, quedamos en volvernos a juntar para que nos pasaran información que no teníamos”, explica Fassina.

Por el lado del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a raíz de esta interacción se revaluó la importancia de la generación de datos y su análisis para la toma de decisiones, incluyendo el contar con la visión de las y los vecinos sobre la funcionalidad de las obras. Desde la Unidad de Proyectos Especiales de la ciudad, responsable del proyecto de reurbanización de la Villa 31, se decidió crear una Coordinación de Datos y Evaluación que trabaje desde el Gobierno para incrementar la inclusión de quienes habitan en la Villa en el planeamiento de los proyectos y consolidar la información disponible. La nueva unidad está monitoreando el avance de todos los proyectos llevados adelante en el barrio, sumando y compartiendo con el barrio información adicional, más allá de la requerida por la rendición de cuentas a los organismos financiadores.  

Ahora, ACIJ está expandiendo este modelo de trabajo de monitoreo ciudadano que arrancó en la Villa 31 a los otros tres barrios en proceso de reurbanización, alcanzando a más de 200,000 habitantes. 

Todo este proceso de retroalimentación se consolida sentando a los vecinos en las mesas en donde se toman las decisiones. Hacerlos partícipes de los procesos, incluyendo el uso de datos abiertos y del acceso a la información, será fundamental para que las obras se conecten con sus necesidades y que ellos se conviertan en los protagonistas del proceso de transformación. En las palabras de un habitante de la Villa 31 al explicar lo que el lugar representa para él: “Es un barrio que creamos nosotros… casi”.

“Es un barrio que creamos nosotros… casi.”

Percepción de la información e impacto de la obras: la construcción colectiva de los datos

Revisar la información oficial del Gobierno de la Ciudad solamente fue una parte del proceso. Para complementar los datos con la percepción de los vecinos del barrio, ACIJ diseñó una encuesta. La ONG preparó las preguntas y convocó a los propios vecinos y vecinas para contarles del proceso y que fueran ellos quienes entrevistaran a las personas que vivían en sus cuadras. El cuestionario buscó identificar si tenían electricidad formal en sus casas, si contaban con conexión de agua y cómo se informaban sobre los proyectos, entre otros puntos.

Olivera recuerda que comenzó a enterarse de las obras de la Villa 31 cuando se sumó a las llamadas Mesas de Urbanización, donde las personas habitantes del barrio se informan y debaten sobre las obras que se realizan en la villas: “Las reuniones son difíciles”, agrega, y cuenta que, por momentos, la distancia entre las obras que se hacían y cómo las vivían los habitantes era muy grande: “Los vecinos del barrio empezaron a ver el proceso de urbanización como un proceso de expulsión”.

Conocer cómo las personas perciben la información que el Gobierno pone a su disposición y los proyectos de infraestructura que realiza permite pensar estrategias de acción para que las obras sean más eficientes, efectivas y justas.

“Una de las cosas que más pedimos a los gobiernos es que incluyan a las personas en la toma de decisiones de los proyectos, pero por lo general, cuando investigamos, la sociedad civil lo suele hacer de manera muy solitaria, porque lo ve como un trabajo muy técnico, pero esto no es así. Encontramos un montón de momentos donde los vecinos no sólo vinieron a escuchar lo que tenían para decir, sino que participaron activamente en la construcción de datos”, recuerda Fassina. Esos mismos encuestadores y encuestadoras fueron quienes luego presentaron los resultados de los hallazgos a sus propios vecinos.

El 53% de las personas entrevistadas dijo no recibir información sobre los proyectos de reurbanización, un 4% indicó que se informaba por medio de portales oficiales de gobierno, y un importante número destacó que lo hacía a través de sus vecinos. Este último punto pone en el centro de la escena la importancia del “boca a boca” a través de referentes que forman parte de los procesos de presentación o discusión de las obras. Respecto a los proyectos, la mayoría de los entrevistados —casi un 70%– reconoció el valor de los proyectos de agua potable, electricidad y alcantarillado. A pesar de la inversión y las obras, los datos de ACIJ muestran que más del 80% de los encuestados aún siente que su situación en relación al agua potable, la electricidad y otros servicios no mejoró.

El acercamiento a los habitantes de la Villa 31 también arrojó luz sobre la necesidad de socializar más las tecnologías que se crean para acercar los datos de la contratación a las personas. Por ejemplo, el 93% de los encuestados no sabía de la existencia de la plataforma BAObras y el 99% desconocía el monto total aproximado de los fondos destinados para la reurbanización del barrio.

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