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El papel de la contratación pública en el desarrollo sostenible de Brasil

En Brasil, OCP trabaja junto con Transparência Brasil apoyando a SEGES en el fortalecimiento del monitoreo de la Estrategia Nacional de Contrataciones Públicas para el Desarrollo Sostenible (ENCP). Esto incluye la propuesta de nuevos indicadores sociales y ambientales, así como el desarrollo de una taxonomía para poder monitorear el programa nacional de alimentación escolar.

El Estado no es un consumidor cualquiera en Brasil. Es el mayor comprador del país. Dependiendo de cómo lo midamos, sus compras representan entre el 12 % y el 16 % del PIB. En 2021, la administración pública directa, autárquica y fundacional compró cerca del 20 % de todo lo que produjo la industria de la construcción y el 15 % de los productos farmacéuticos fabricados en el país, sin contar las empresas estatales. Cuando un comprador de este tamaño decide qué comprar, a quién y con qué criterios, envía una señal muy potente a toda la economía.

Durante mucho tiempo, las compras públicas se consideraron una función puramente administrativa, guiada por la lógica del “menor precio a cualquier costo”. Sin embargo, esto empezó a cambiar con la nueva Ley de Licitaciones y Contratos, que incorporó el “desarrollo nacional sostenible” como principio (art. 5.º) y como objetivo (art. 11, IV) de las licitaciones, y estableció márgenes de preferencia para los productos nacionales y para los bienes reciclados, reciclables o biodegradables (art. 26).

Con este cambio, comprar bien dejó de significar únicamente comprar barato: ahora significa comprar generando valor para la sociedad. Sobre esta base, el Gobierno federal creó, en 2024, la Comisión Interministerial de Contrataciones Públicas para el Desarrollo Sostenible (CICS); estableció, en 2025, la Estrategia Nacional de Contrataciones Públicas para el Desarrollo Sostenible (ENCP), organizada en torno a los ejes económico, social, ambiental y de gestión; y creó, en 2026, la Dirección de Estrategias en Contrataciones Públicas para el Desarrollo Sostenible (DECS), con un equipo dedicado a esta agenda.

¿Y por qué esto es tan importante? Porque hay transformaciones que el país necesita, como la transición ecológica, la reindustrialización sobre bases sostenibles o la producción nacional de insumos para la salud, que el mercado, por sí solo, no lidera. Se trata de proyectos de alto riesgo, plazos largos y retornos inciertos.

Cuando el Estado anuncia que va a comprar autobuses y trenes fabricados en el país, tecnologías limpias o medicamentos producidos aquí, crea un mercado donde antes solo había incertidumbre. Los países que más han avanzado en estas agendas lo saben desde hace décadas, desde la Buy American Act de 1933 hasta la DARPA, la agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que encarga tecnologías que todavía no existen en el mercado y que estuvo en el origen de internet. Y aún tenemos mucho margen para crecer: en Brasil, más del 80 % del apoyo federal a la innovación se destina a instrumentos de oferta y menos del 20 % a instrumentos de demanda, como las compras públicas.

El papel de la contratación pública, entonces, es utilizar de manera inteligente el enorme poder de compra del Estado para orientar la economía hacia el rumbo que ha elegido la sociedad: generando empleo, incluyendo a las pequeñas empresas, estimulando la innovación y acelerando la transformación ecológica. Es un cambio de paradigma, y Brasil ya está avanzando en esa dirección.

Los datos abiertos para una sostenibilidad exitosa

Una estrategia nacional de contrataciones públicas necesita datos en dos momentos: en la formulación, para que sus directrices partan de un diagnóstico real y señalen el camino correcto; y en el monitoreo, para saber si las acciones están produciendo el impacto deseado o si es necesario corregir el rumbo. Sin datos, una estrategia corre el riesgo de quedarse en el papel o de destinar recursos públicos al lugar equivocado sin que nadie se dé cuenta.

No es casualidad que la estrategia nacional tenga un objetivo específico dedicado a la toma de decisiones basada en datos, y que el decreto que creó la DECS le haya atribuido la competencia de “fomentar la creación y coordinar un observatorio de compras públicas” (art. 25, IV). Así nació el Observatorio de Contrataciones Públicas. Su función no es publicar licitaciones o contratos, tarea que ya realiza el Portal Nacional de Compras Públicas  (PNCP), sino transformar los datos en información: indicadores, estudios e informes que muestren si el uso del poder de compra del Estado está generando los resultados esperados.

El desafío no es menor: existen cerca de 200 sistemas de compras, cada uno de los cuales registra la información de una manera diferente, que deben depurarse, estandarizarse y cruzarse con otras fuentes, como facturas, registros de empresas y datos de empleo. Con datos bien procesados, podemos calcular los indicadores de la estrategia nacional e incluso simular escenarios: ¿Qué ocurre con el empleo, los ingresos y las emisiones de cada región si ampliamos un margen de preferencia? Eso es lo que busca responder el MIRA, un modelo de impacto regionalizado desarrollado por la DECS.

Y aquí está lo que más nos hace ser optimistas: estos datos deben ser abiertos. Cuando los datos, las metodologías y el código de cada indicador están disponibles para todos, las universidades pueden poner a prueba hipótesis, las organizaciones de la sociedad civil pueden hacer seguimiento a las políticas, las empresas pueden identificar oportunidades y los gestores públicos pueden tomar decisiones con mayor seguridad. 

Por eso, el Observatorio adopta los principios de la ciencia abierta: en alianza con el Laboratorio Avanzado de Producción, Pesquisa e Innovación en Software (LAPPIS), de la Universidad de Brasilia, estamos construyendo una plataforma en la que el recorrido de los datos, desde la fuente hasta el indicador, está documentado, puede reproducirse y se basa en herramientas de código abierto.

En resumen, los datos abiertos permiten que una estrategia de sostenibilidad aprenda de su propia experiencia. Con el Observatorio, Brasil da un paso importante para utilizar el poder de compra del Estado con mayor transparencia e inteligencia, en dirección a un desarrollo verdaderamente sostenible e inclusivo.

*Coordinadora de la Comisión Interministerial de Contratación Pública para el Desarrollo Sostenible y Responsable, del Ministerio de Gestión e Innovación en los Servicios Públicos de Brasil.